MI HISTORIA EN EL GRAFFITI
Antes que muralista, tatuador o DJ, me considero un escritor de graffiti. Para mí, el graffiti representa mucho más que plasmar un nombre sobre una superficie; es una forma de expresión que me enseñó disciplina, técnica, creatividad y la libertad de construir una identidad propia a través del arte urbano.
Fue el graffiti el que despertó mi pasión por intervenir los espacios y comprender que cada trazo tiene un propósito. En sus calles encontré una escuela donde aprendí a perfeccionar mi estilo, enfrentar nuevos desafíos y desarrollar una visión artística que hoy forma parte de cada uno de mis proyectos.
El graffiti es la base de todo lo que hago. Gracias a él adquirí las habilidades que hoy me permiten crear murales, retratos y diversas expresiones artísticas, manteniendo siempre la esencia del arte urbano y el compromiso de transformar cada espacio en una obra con personalidad, carácter y significado.
Cada pieza que realizo refleja ese origen. Busco que mis obras no solo impacten por su estética, sino que también transmitan emociones, cuenten historias y generen una conexión con quienes las observan. Porque, al final, el graffiti no solo marcó el inicio de mi camino artístico, sino que sigue siendo la inspiración que impulsa cada creación y la esencia que da vida a mi trabajo.